TRATOS Y CONTRATOS DE MERCADERES y tratantes discididos y determinados,

por el Padre Presentado Fray Thomas de Mercado, de la orden de los Predicadores. Con licencia y priuilegio real. EN SALAMANCA. Por Mathias Gast. Año de 1569. Esta tassado en cinco reales.
La tassa.

La tassa.

YO Ioan de la Vega escriuano de Camara de su Magestad, de los que en el su consejo residen, doy fee que por los Señores del consejo del fue visto vn libro, que por ellos fue mandado imprimir, presentado por Fray Thomas de Mercado, de la orden de Santo Domingo, que trata sobre Tratos y Contratos de Mercaderes, el qual auiendose visto y corregido por el corrector, mandaron que se vendiesse cada volumen del dicho libro en papel, en cinco reales, con que antes que se venda, se impriman las Erratas en la primera hoja del, y porque ansi conste de pedimiento del dicho Fray Thomas de Mercado, por mandado de los Señores del consejo, di esta fee que es fecha en Madrid, a seys dias del Mes de Octubre, de mil quinientos sesenta y nueue años.
Ioan de la Vega.
El Rey.

El Rey.

POr quanto por parte de vos fray Thomas de Mercado, de la orden de los Predicadores, presentado en sacra Theologia, nos fue hecha relacion, diziendo que vos auiades hecho vn libro, intitulado Tratos y contratos de Mercaderes, y porque era muy vtil, y necessario, y en el hazer auiades gastado mucho tiempo, nos supplicastes, le mandassemos ver, y paresciendo ser tal daros licencia, para le poder imprimir, y vender con priuilegio de quinze años, para que dentro dellos ninguna otra persona le pueda imprimir, o como la nuestra merced fuesse, lo qual visto por los del nuestro consejo, auiendose fecho en el dicho libro, la diligencia que la prematica por nos agora nueuamente hecha, dispone, fue acordado que deuiamos mandar dar esta nuestra cedula para vos en la dicha razon, y nos touimos lo por bien, y por la presente damos lieencia, y facultad para que vos, o quien vuestro poder ouiere, podays imprimir el dicho libro, que de suso se haze mencion, y para que por tiempo de diez años primeros siguientes, que corren y se cuenten, desde el dia de la data desta nuestra cedula, en adelante vos el dicho fray Thomas de Mercado, o la persona que el dicho vuestro poder ouiere, podays vender el dicho libro, y mandamos que persona alguna sin nuestra licencia durante el dicho tiempo de los dichos diez años, no le pueda imprimir, ni vender so pena de perder todos los libros, que vuieren impresso, y mas de veynte mill marauedis para la nuestra camara, y mandamos que despues de impresso, no se pueda vender, ni venda sin que primero se trayga al nuestro consejo, juntamente con el original, que en el fue visto, que va rubricado y firmado al fin de Iuan de la Vega, nuestro escriuano de camara de los que en el nuestro consejo residen para que se vea si la dicha impression esta conforme al original, y se tasse el precio, a que se vuiere de vender cada volumen, so pena de caer, e incurrir en las penas contenidas en la dicha prematica, y leyes destos reynos, y mandamos a los del nuestro consejo, presidente y oydores de la nuestras audiencias, Alcaldes, Alguaziles de la nuestra casa, y corte, chācilleriaschancillerias, y a todos los corregidores, asistente, gouernadores alcaldes mayores, y ordinarios, y otros juezes, y justicias qualesquier de todas las ciudades, villas, y lugares, en los nuestros | reynos y señorios, y a cada vno, y qualquier dellos assi a los que agora son, como a los que seran de aqui adelante que os guarden, y cumplan esta nuestra cedula y merced, que ansi os hazemos, y contra el thenor y forma della, No vayan, ni passen, ni consientan yr, ni passar por alguna manera, so pena de la nuestra merced, y de veynte mill marauedis, para la nuestra camara, dada en Madrid, a seys dias del mes de Mayo, de mill y quinientos y sesenta y nueue años.
Yo el Rey.
Por mandado de su Magestad. Antonio de Erasso.

Licencia que dio el muy reuerendo padre fray Alonso de Hontiueros, para que se imprimiesse la presente obra.

POr la presente, yo fray Alonso de Hontiueros, Vicario general de la Prouincia de España, doy licencia al padre presentado fray Thomas de Mercado, para que imprima y publique vna obra, que ha compuesto en lengua Castellana, intitulada, Tratos y contratos de mercaderes y negociantes, por quanto me consta auerla examinado, doctissimos maestros y cathedraticos de la vniuersidad de Salamanca, y auer aprouado y dado toda la doctrina della por catholica verdadera y prouechosa, como parece por sus decretos, firmados de sus nombres en testimonio, de lo qual lo firme de mi nombre, que es echa en çamora, a. 13. de Agosto de. 1568.
Fray Alonso de Hontiueros.

Censura del sapientißimo maestro el padre fray Mantio de la Orden de los Predicadores cathedratico de prima, en Theologia en Salamanca.

VIsto este libro con diligencia, por mandado del Prouincial, me parece que la doctrina del es sana y catholica, sin auer cosa contra la fe, ni religion, y allende desto, es vtil y prouechosa para todos los trarātestratantes, y para los confessores, y predicadores, y aun para los que enseñan, y leen aunque seāsean cathedraticos, porque toca cosas que no tan facilmentẽfacilmente caeran en ellas.
Fray Mantius.

Decreto del doctißimo maestro, el padre fray IuāIuan de Gueuara, de la orden de. S. Augustin, cathedratico de Visperas en Theologia en la vniuersidad de Salamanca.

VIsto el libro, diuidido en quatro partes, que trata de contratos, cambios, vsuras, y restituciōrestitucion, compuesto por el padre presentado fray Thomas de Mercado, me parece, cōtienecontiene doctrina sana catholica, y muy importāteimportante para los que tratan y contratan, para que sepan lo que es licito, y lo que es peccado, y ansi parece ser muy necessario para los cōfessoresconfessores, para que sepāsepan, que casos puedẽpueden absoluer en cōscienciaconsciencia, y ansi parece conuenir mucho que se imprima, y se comunique a todos, esto me parece sustentādosustentado me a mejor parecer.
Fray Iuan de Gueuara.

Decreto sobre esta obra, del muy magnifico señor el maestro FrāciscoFrancisco Sancho, cathedratico de Philosophia, moral en esta vniuersidad de SalamācaSalamanca, y canonigo magistral en la. S. Iglesia della.

AViendo passado, y leydo vn libro que es para instruction de Mercaderes, que trata de ventas, y cōprascompras, cābioscambios, y vsuras, el qual cōtienecontiene quatro tratados. El primero de mercaderes, el segũdosegundo de cambios, el tercero de vsuras, y el quarto de restitucion en lengua Castellana, cuyo author es el padre presentado fray Thomas de Mercado religioso, de la ordẽorden de. S. Domingo, parece ser bueno sin doctrina falsa, ni mala, antes sana y consona a la doctrina catholica y christiana, y parece de mucho fructo y vtili|dad, ansi para los que vsan y exercitan el arte de Mercaderes, y los dichos contratos comunes casi en todo genero de hombres, para que sepan los que son licitos, y puedan con buena consciencia vsarlos, y tengan tambien noticia de los que son malos, e illicitos, para que no vsen dellos, y si los vuieren vsado enseñarles el remedio que han de tener, y ansi mesmo parece vtil, y prouechoso para los consultados, y confessores, y otras personas que vuierẽvuieren de encaminar, y auisar a otros en semejantes materias.
Francisco Sancho maestro.

Decreto en la mesma obra del reuerendißimo padre, el maestro fray Alonso çorrilla general dela orden de Sancto Benito.

DIgo yo el maestro fray Alonso çorrilla, general de la orden de. S. Benito, que yo he visto, y leydo el libro, su so dicho que aqui arriba dize el señor maestro FrāciscoFrancisco SāchoSancho, auer visto que escriuio, y cōpusocompuso el dicho padre presentado fray Thomas đde Mercado, y me parece del ser tal qual arriba lo dize ser el dicho señor maestro Francisco Sancho, y porque este es mi parecer lo firme de mi nombre.
Fray Alonso çorilla.

Decreto del sapientißimo maestro, el padre fray Alonso de la Vera Cruz, de la orden de. S. Augustin, cathedratico de prima en la vniuersidad de Mexico.

LEydo este libro, compuesto por el padre presentado fray Thomas đde Mercado, me parece que cōtienecontiene doctri|na catholica, y muy importāteimportante, para los que tratan y cōtratancontratan para que sepāsepan lo licito, e illicito, y ansi parece ser muy necessario para los confessores, para que sepan que casos pueden absoluer en consciencia, y ansi parece conuenir mucho, que se imprima, y comunique a todos, esto me parece debaxo de mejor parecer.
Fray Alonso de la Vera Cruz.

Decreto del Señor Fuentidueña, doctor en. S. Theologia, y Canonigo penitencial de la. S. Iglesia de Salamanca.

YO he visto y leydo esta obra, intitulada, Tratos y cōtratoscontratos de mercaderes, compuesta por el padre presentado fray Thomas de Mercado, y no he topado en ella cosa que no sea catholica, antes contiene doctrina muy prouechosa, ansi para luz de todos los tratos y seguridad de las consciencias de los tratantes, como para auiso y enseñamiento de los confessores, y ansi lo firme de mi nombre, en. 9. de Mayo. 1568.
El doctor Fuentidueña.

Censura del muy reuerẽdoreuerendo padre, el maestre fray Luys de Leon, cathedratico en Theologia en la vniuersidad de Salamanca.

YO he visto este libro del Arte y trato de los Mercaderes, con las de mas obras que van junto con el, y pareceme que el author del es hombre de mucho ingenio, y doctrina, y el libro muy acertado, y prouechoso en. S. Au gustin de Salamanca.
Fray Luys de Leon.

Censura del muy magnifico señor, el maestro Diego Rodriguez.

YO el maestre Diego Rodriguez, cathedratico de SāctoSancto Thomas desta vniuersidad de Salamanca, vi con diligencia, y ley con atention, vna obra compuesta en lengua Castellana, por el muy reuerendo padre presentado fray Thomas de Mercado, religioso de la orden de SāctoSancto Domingo, la qual contiene materias importantes para la Christiandad, y muy necessarias para remediar la quiebra de la justicia, que anda tan desterrada en nuestros infelices tiempos, en todo genero de negociacion, y finalmente explica succintamente, y con mucha claridad casos difficultosos, para socorrer las cōscienciasconsciencias, que ya no pueda ninguno de qualquier condicion que sea pretender ignorancia en la practica de contratar, conforme a lo qual en ella no ay cosa contra religion Christiana, ni diffinicion de la Sancta Iglesia, antes toda doctrina sana segura para la saluacion, apurada de los doctores, con mucho ingenio, apazible en el estylo para qualquier lector, que no deue de carecer della, y dar muchas gracias al author, en testimonio, de lo qual puse aqui mi firma.
El maestro Diego Rodriguez.

Parecer del muy reuerendo padre fray Bernardino de Aluarado Prior en. S. Augustin de Toledo.

POr mandado de los señores del consejo real, yo fray Bernardino de Aluarado, de la orden de S. Augustin, | con diligencia ley este libro, intitulado, Tratos y contratos de Mercaderes y tratantes, compuesto por el muy reuerendo padre presentado fray Thomas de Mercado, de la orden de. S. Domingo, y halle, no solo ser catholico, y no contener doctrina alguna contraria, a nuestra sancta fee catholica pero ser muy vtil, y prouechoso, no solo para los tratantes, en cuya gracia se compuso, sino para todos los confessores, y para todos aquellos, que tienen por officio dicidir casos de consciencia, en testimonio de lo qual, lo firme de mi nombre.
Fray Bernardino de Aluarado.

Al insigne y celebre, consulado de Mercaderes de Seuilla, el Padre Presentado Fray Thomas de Mercado, gracia, salud, y prosperidad dessea.

REsidiẽdoREsidiendo los años passados en esta ciudad Angelo BrunẽgoBrunengo hōbrehombre cursado desde su moçedad en los negocios dessas gradas, me cōpeliocompelio con buenas razones, a poner en orden y estilo claro muchas decisiones de casos tocātestocantes a mercaderes, que en diuersos tiẽpostiempos y lugares auia dado quasi en todas materias de sus tratos, ansi viuiẽdoviuiendo en nueua España, còmo en esta vniuersidad. Y puestas como el queria, y expuestas al juyzio, y examẽexamen de personas doctißimas y de gran experiẽciaexperiencia, por su mucha edad parescieron les tan mejor que a mi, que a todos cada vno por si succeßiuamente, como las yua examinando me dixeron ser error, no hazer, lo que hazer jusgaua en mi por desuario, que era publicarlas Pero eran de tanta authoridad estos padres, maestros, y tan eminentes en | letras que tuue por consejo acertado seguyr su parecer, aunq̃aunque muy contrario del mio. Mas determinado en publicarlas, no fue necessario persuadirme las dedicasse a esse consulado, porq̃porque luego vi en mi muy estrecha obligaciōobligacion, a hazerlo por ser natural, en. v. mđs.mercedes derecho, par apretenderlo, por ser mercaderes, en la mesma obra, bozes que lo demādauandemandauan por su materia. Y holgueme que a caso como dizen tuuiesse esse consulado, lo que hasta agora el, ni otros destos reynos han tenido, y lo que no tener jusgue siempre por gran falta (conuiene a saber) vna resolucion clara y verdadera de los contratos que ay, mas se continuan. Porque siempre jusgue por gran descuydo, no tener qualquier congregacion de tratantes, como es essa, Burgos, Medina, Lisboa, determinado por algũaalguna vniuersidad de Theologos, que es lo licito, e illicito en los negocios que mas se cursan entre ellos, para que en lo comun, y principal del trato no errassen, ya que en algun negocio raro y peregrino, no tuuiessen esta luz ni esta resolucion. Lo qual con ser cosa tan necessaria como la mesma razon natural dita, no veo que esse cōsuladoconsulado aya sido en esto solicito. Pues a mi juyzio, no creo que ay mayor congoxa para vn hō| fol. [vii]rbrehombre que ocuparse toda la vida en lo que no entiende, porque naturalmẽtenaturalmente el hōbrehombre dessea saber, y aquello dessea con mas efficacia, saber que mas trata, y mas trae entre manos. Y no saber en vn negocio que es lo justo, y que es su cōtrariocontrario, es no entender nada del. Porque esto es lo primero que de qualquier negocio, el Christiano deue saber por no perder el bien eterno tratando el temporal. Por lo qual desseādodesseando la vtilidad y honrra verdadera de essas gradas procure, que dado yo solo compusiesse la obra, muchos varones mas antiguos en dias, y letras, que yo casi fuessen authores della (cōuieneconuiene a saber) todos los cathedraticos en Theologia desta vniuersidad de Salamanca, y otros muchos maestros, de gran erudicion, como abaxo van nombrados, examinādolaexaminandola ya compuesta, y aprobando su doctrina, cada vno de los quales la passo por si, y la censuro, de manera que se puedẽpueden assegurar con ella, y holgarse de tener resueltos y determinados sus contratos, por toda esta famosa vniuersidad do al presente, y siẽpresiempre se conseruo, y florescio toda doctrina verdadera, ansi natural y moral, como diuina. Y por este fructo que se les sigue, que es tener vna resolucion compendiosa en estylo llano, de los cōtratoscontratos, que en | estos reynos, y en Indias mas se celebran, que son compañias, compras, ventas, y cambios, doy por bien empleado el tiempo que en componerla me ocupe. Especialmente que dado suela siempre tener baxa estima, y aun no pequeño recelo, y temor de mis obras, desta creo ser verdaderamente tal qual estos maestros doctißimos, dizen que realmente es. Y no tengo para creerlo argumento mas efficaz que affirmarlo, y aun firmarlo ellos ansi. Porque su edad es mucha, su authoridad grande, su experiencia larga, sus letras bien fundadas, su sinceridad prudente, libertad virtuosa, verdad clara muy conoscida, y aprouada, y la neceßidad de aun darme algun contento ninguna. Por lo qual puedo, y deuo seguramente creerlos, y alegremente offrecer a esse consulado, y a todos, los que della se aprouecharen esta doctrina, como verdadera, y vtil y estas reglas para que midan y niuelen por ellas sus negocios, como ciertas, y derechas. Y este prouecho spiritual que espero, sacaran muchos dellas, tengo por bastante premio de lo mucho que trabaje en cumplirlas, henchirlas, y texerlas porque al principio salieron en los puros huessos y aun | desmembradas. Y dame animo para esperar esto el buen zelo, que en muchos de esse trato he siempre conoscido, y conosco, plega su diuina Magestad, de cumplir en tanto prouecho de sus consciencias, mi justo desseo.

Prologo.

Prologo.

OBligacion es muy estrecha, como dize el Euangelio, de quien comunico la diuina clemencia, alguna gracia gratis data para la vtilidad de su pueblo seruirle con ella, en lo que della el pueblo tiene mas necessidad. Y condiciōcondicion es muy singular, de quiẽquien le cupo en suerte destos dotes el del saber, y entendimiẽtoentendimiento (riquezas verdaderas si bien se enplean) seruir a su republica, ensenandole los medios que se han de tomar en los negocios, que en ella mas se cursan como doctrina, que a muchos sera prouechosa. Porque es proprio de la sabiduria, haziendo su assiento, en vno, o alomenos en pocos comunicarse como bien diuino, y dexarse gozar de muchos y su comunicacion consiste en guyar y en caminar los negocios de todos, por las palabras destos pocos, que como a templo do habite, y de do responda, escoge entre todos los mortales, segun el glorioso Augustino affirma. En lo qual la sabiduria criada imita a la eterna de quien se deriua. Tuuo siempre Dios por costumbre mostrarse a los hōbreshombres muy raro, mas a essos que aparecia vngirlos y constituyrlos principes o prophetas en la multitud del vulgo para que los gouernassen y enseñassen. Ansi se reuelo a Abrahan, a Iacob, a Moyses, Iosue y Gedeon, los quales teniendo reuelacion, y siendo instruydos del cielo defendierōdefendieron el pueblo Israelitico de la furia de sus enemigos, y les mostraron con leyes sanctissimas a viuir en vna soberana policia. Lo mesmo hizo entre gentiles con ser infieles. Porq̃Porque nunca desamparo su infinita piedad el humanal gẽtiogentio de tal manera que no les mostrasse por diuersas vias algunos | medios para conseguyr la salud verdadera. Reuelo a aquellos antiguos philosophos su justicia, y verdad como enseña el apostol escriuiendo a los Romanos, para que por su boca y predicaciōpredicacion viniesse a noticia de todo el mundo. A este modo, nuestra sabiduria humana, que tambiẽtambien se halla solida en pocos, tiene vn desseo efficacissimo en las entrañas de aprouechar a todos, segũsegun hallamos por experiẽciaexperiencia, ansi en nuestros tiẽpostiempos, como en los passados, si ponemos la consideraciōconsideracion en todos los varones sabios, que en diuersas edades, y partes del mundo florescierōflorescieron. Los quales luego, que llegaron a la cumbre y fastigio del saber, y beuierōbeuieron como dize Persio, en la fuente de Parnaso, sintieron en si vn instincto casi natural de ser vtiles, y comodos a su gente, alũbrandolesalumbrandoles sus ignorancias, y mostrandoles casi con el dedo el camino de la felicidad, que ya ellos auian topado. Porq̃Porque esta es la que todos generalmẽtegeneralmente han menester, y lo que con summo cognato en todas sus obras los hōbreshombres appetecẽappetecen y buscābuscan. Y segun la disposiciōdisposicion en que hallāhallan sus ciudadanos aplican la doctrina. El intento principal es siẽpresiempre vno, los medios son diuersos. El fin es el de la mesma sabiduria (cōuieneconuiene a saber) viuir vna vida justa, los medios escogẽescogen estos cōformeconforme a la capacidad del pueblo. Porq̃Porque aun hasta en mostrar su biẽbien proprio a los hōbreshombres (a que de suyo naturalmẽtenaturalmente estāestan inclinados) es necessario vsar de ingenio y arte, segũsegun les es natural, el guyarse y ser guyados por razon. A vnos hallamos ocupados en exhortar a lo bueno que no se hazia, a otros en dissuadir los graues males, que se perpetrauāperpetrauan, a otros en animar y poner espuelas a los que biẽbien comẽçauācomençauan, ꝑapara que en todo se guardasse justicia, y se diesse a la vida mortal vn fin felicissimo, que es vna buena muerte en que cōsisteconsiste su biẽauẽturançabienauenturança. Licurgo đsterrodesterro con ingeniosa dissimulaciōdissimulacion todo regalo y blādurablandura de Lacedemonia, e introduxo vna auste|ridad mas que popular qualidad muy necessaria para la virtud. Engendro vn grādegrande amor de la pobreza, Socrates procuro mostrar quan hermosa era la equidad, y modestia, PlatōPlaton tomo por empresa hazer todos sus AtheniẽsesAthenienses yguales, Numa, PōpilioPompilio đde afficionar con grādesgrandes ceremonias los romanos a la religiōreligion y culto diuino, IenophōteIenophonte viẽdoviendo quātaquanta necessidad, auia en el orbe de vn prudẽtissimoprudentissimo principe, estudio pintarle tomando por exẽplarexemplar a Cyro Monarcha de los Persas. De nuestros sagrados doctores, quiẽquien podra dezir, con quanto mayor conato, y tino siguen este destino, enseñando siẽpresiempre a los hobreshombres, lo que mas segũsegun el tiempo es cōuenibleconuenible. Solo podra cierto explicarlo, quiẽquien perfectamẽteperfectamente conosciere, quātoquanto mas participāparticipan estos de la sabiduria verdadera (cuya propria cōdiciōcondicion explicamos) que los primeros. Hasta nuestro Dios, que es el saber por essencia se precia por Esaias desta propriedad suya, yo soy (dize) tu señor Dios, que te enseño cosas vtiles y prouechosas. Pero hablādohablando de los hōbreshombres, y comẽçandocomençando por los apostolos, que son despues del saluador nuestros principales maestros S. Pedro nos encomiẽdaencomienda la obediẽciaobediencia y humildad. S. Pablo la vida y heruor de la fee. S. Iuan la charidad, Santiago las obras, y tras ellos los varones apostolicos, que en el officio les succedierōsuccedieron todos, procurāprocuran la comodidad y salud đde las almas predicādopredicando, y escriuiendo lo que cōformeconforme a su tiempo era necessario. QueriẽdoQueriendo pues imitar a estos que en affecto, y obras, fuerōfueron verdaderos padres, y mirādomirando el estado presente destos reynos, y de todas las Indias, y que creo durara algũosalgunos siglos, me parescio que de muchas cosas, que prouechosamẽteprouechosamente se puedẽpueden tratar, y es necessario se traten, seria ocupacion vtil mostrar con claridad, como exercitariāexercitarian los mercaderes licitamẽtelicitamente su arte con los de mas negocios annexos, y consequentes de cābioscambios y vsuras, porq̃porque veo muy gran gẽ| fol. [x]rtiogentio occupado en estos exercicios, y necessidad general, en amplissimos reynos de semejātessemejantes occupaciones, edificar sea con tal doctrina la consciencia de los tratātestratantes, y aprouecharse ha la haziẽdahazienda de todos. Porq̃Porque mostrādomostrando la equidad, y justicia que han de guardar los primeros en sus contratos, no sera el pueblo agrauiado, si la guardāguardan en sus vẽtasventas, y cōprascompras, cosa de grāgran vtilidad, segũsegun se exercitan estos negocios el dia de oy entre Españoles, mas que en ningũaniguna otra naciōnacion. Y tomado este destino, mi cuydado principal fue tener siẽpresiempre ante los ojos el talẽtotalento, y condicion de la gente a quiẽquien mostraua, diziẽdodiziendo en cada pũtopunto y cōtratocontrato, solamẽtesolamente lo que bastasse, no todo lo que para ornato y hermosura de la obra se pudiera dezir. Aunq̃Aunque biẽbien se me figuro, que siguiẽdosiguiendo tātatanta resolucion auia de salir la doctrina algo desnuda y fea. Porq̃Porque la substāciasubstancia sola de la verdad, dado que por ser verdad es en si hermosissima, no parece tal a nuestra vista lagañosa, si no se pone alguna color de facũdiafacundia, y elegāciaelegancia, y se viste de argumẽtosargumentos y razones con algũasalgunas galas de antiguedades. Mas cōsidereconsidere que vestida de todas sus ropas, que son la efficacia de razones, en que estriba, y la authoridad de los doctores, que la affirmāaffirman abultaria, tātotanto con su corpulẽciacorpulencia, que no cabria la materia de toda esta obra en dos grādesgrandes tomos. Lo qual fuera causa que por el titulo de perfecta, y galana, que cobrara, perdiera el de prouehosa y se frustrara nuestro intẽtointento que es mostrar a muchas personas, que sin lũbrelumbre de leyes diuinas, ni humanas se metẽmeten atreuidamẽteatreuidamente en muy espesas tinieblas de cōtratoscontratos. Porq̃Porque no vuiera mercader que arrostrara a lectiōlection tan larga, especialmẽteespecialmente que muchas de las causas que se pudierāpudieran dar, son difficiles de entẽderentender a quien carece de philosophia moral, do tienẽtienen sus principios y fundamentos. Los quales es necessario se prosupongan para entẽderentender cientificamente las cōclusionesconclusiones, que van aqui deduzidas. | esteEste estylo vemos que tuuo Aristoteles en escreuir la Logica, la primera de las sciencias liberales do se habla a principiantes, enseñando mas por reglas y diuisiones, que por efficaces demōstracionesdemostraciones. Aun la mesma naturaleza de la razōrazon y discurso, enseño mas por preceptos y exẽplosexemplos que por razōrazon. IusgādoIusgando sabiamente que hablando con nouatos en letras ninguna qualidad, mejor podia tener su doctrina que la facilidad y llaneza. Porq̃Porque ningũaninguna cosa es mas necessaria en qualquiera obra que dexarse entẽderentender de aquellos a quiẽquien se escriue. Para esto es muy justo abreuiarla, estẽderlaestenderla, atauiarla, o descōponerladescomponerla cōformeconforme a su ingenio. Por lo qual jusgue por acertado hazer la obra falta, temiẽdotemiendo y creo que con bastante causa que a salir perfecta y vistosa le faltara con toda su beldad (como dizẽdizen) la ventura que es mejor. Porq̃Porque no alcançara el bien que se pretende, ni fuera sabrosa su lection al negociante. Vna sola gala parece, pudiera tener toda nuestra breuedad, que no le diera poca gracia (cōuieneconuiene a saber) el primor y elegāciaelegancia en las palabras, de que en partes tambien carece la obra. Que los de mas vestidos y arreos, de que la desnudamos son tan fastuosos, y de aparato, que a la clara, se entiende auer sido buẽbuen acuerdo, quitarselos a quiẽquien hablaua con gẽtegente muy occupada, y distrayda en negocios. Mas esta color viua de hablar elegante, no solo, no impedia antes le añidiera (como suele) vna estremada hermosura. Porque no ay hermosura mas deleytable a los ojos, que a las orejas, vna sentencia doctrinal, breue y cortesana en el lenguaje que se dize. Cosa de que se preciauāpreciauan mucho, los que en Athenas professauāprofessauan hablar attico. Mas atticamẽteatticamente respōdorespondo que no hize lo que sabia, que era estẽdermeestenderme, porque dañara, ni esto que aprouechara porq̃porque no supe. Lo segundo digo que dado se compadesca la elegantia en los terminos, con la breuedad de la doctrina, no se | conpadececompadece con la claridad della, ni es facil escreuir prima y claramente toda vna obra, si ha de ser cōpendiosacompendiosa y breue. Muestra esta verdad con euidencia, lo primero que estas sentencias atticas, y estoicas, que tanto agradan con la composicion de escogidos y exquisitos vocablos son obscuras de entender, aun a los buenos ingenios, y han menester suplir con su viueza, y erudicion mucho mas de lo que oyẽoyen, y a los botos, y tardos es necessaria vna glosa, y exposiciōexposicion para enteramẽteenteramente percebirlas. Que no se puede negar que si affectaramos hablar en esta obra, con elegancia fuera menester, por lo menos quitar muchas conjunciones de que agora va llena, mudar los modos en los verbos por la pronunciaciōpronunciacion blanda y suaue del periodo, confiar mucho de la claridad y luz en la doctrina de las comas, cissuras, y puntuaciones que como dixo el otro es vn genero de comento. En lo qual no toda nuestra nacion esta exercitada de mas que dado se diga, y pueda dezir en semejātesemejante estylo la verdad: mas vezes se apunta, y como dizen se da a entẽderentender que se explique de plano. Todo lo qual mueue a los doctores escholasticos ansi Griegos, como Latinos a escreuir sus materias subtiles, y especulatiuas con palabras vulgares, y comunes siendo, como sabemos facundissimos oradores, teniendo mas cuydado de explicar la verdad puntual que elegantemente. El Philosopho entre Griegos, y Boecio entre Latinos, fueron muy primos, y eruditos en su lengua, mas en doctrina escholastica vsaron a las vezes de vocablos asperos, y algo rusticos porque explicauāexplicauan mejor alguna propriedad natural. En lo qual les imitarōimitaron nuestros Theologos Alberto magno, Ricardo. S. Thomas. S. BuenauẽturaBuenauentura, de quien no se duda auer sido excellentes Latinos. Lo tercero y vltimo digo que esta conyuncion, y mixtura de breuedad y elegāciaelegancia agrada mucho en vna so|la sentencia, o respuesta presta y aguda mas en vna obra larga, como esta enfadaria. Por lo mucho que se periudicaria a la claridad: condicion de mayor entidad. Esto entiendẽentienden bien los que algo entiendẽentienden de buena doctrina, solo ladra sin cessar vn genero de gente intollerable, que jamas puso pie fuera de Gramatica cuyo principal intento en genero de letras es parecer leydos no serlo. Tan enamorados de buenas palabras que por encaxar en vna razōrazon dos buenos terminos, o hazer la sentencia rodada, cortarācortaran por medio vna verdad substancial, o la explicaran confusamente. El mesmo texto EuāgelicoEuangelico les enfada con ser catholicos por faltarle la facundia Ciceroniana. Deste numero erāeran. S. Augustin antes de su conuersion, y. S. Hieronymo estādoestando en el iermo segun ellos de si confiessan que no leyan con gusto sino a Platon, a Virgilio, Ouidio, y Homero, tanto que fue menester hostigassen, y aun castigassen los angeles a Hieronymo para que como en penitencia del delicto passado prometiesse darse a la lection de la sancta escriptura do tanto despues aprouecho. A estos suelo yo comparar a vnos mancebos solteros de tan desenfrenado apetito, y corrupto juyzio, que solamente se enamorāenamoran de la beldad y loçania de vna muger, los de mas dotes y virtudes con ser muy amables sin vn buen rostro, y donaire no los estiman. Mas el varon cuerdo mucho mas, caso haze conforme a la escriptura de su castidad, prudencia, y subiection, que de qualquier proporciōproporcion apuesta de miembros corporal. Nasce esta differencia de que los moços gente viciosa mirāmiran con ojos de afficionado, el virtuoso con ojos de marido. Ansi estos doctos segun su estima de muchas qualidades, y gracias de summo deleyte, y de porte que tiene la sabiduria y verdad, echan siẽpresiempre mano de la que le es mas accidental, y a las vezes artificial y postiza (conuiene a sa|ber) del primor y elegancia en las palabras, con que se explica y enseña. Tienen la como amiga por pocos dias cōpuestacompuesta y loçana. Mas los verdaderos philosophos casanse con ella imitando a Salomon, y tomanla por eterna e indisoluble compañera, ansi miran principalmente su buen natural, y condicion, las galas, atauios y arreos ellos se los dan y se los quitan quando quieren, y como es menester. Deurian enmudescer estos verbosos, con lo que dize CicerōCiceron cuya disciplina professan, y cuya eloquencia jamas acabāacaban de exagerar, que hablando de lo que a menester, vn philosopho dize, nunca pedi en mi vida al philosopho fuesse facũdofacundo, si a caso lo es huelgome, pero si le falta, no lo estimo por esto en menos. Mas dexados estos a vna parte, como a incurables en su dolencia, digo quanto a la composicion, y diuisiōdiuision de toda la obra, que como mi intento principal es instruyr cumplidamẽtecumplidamente a vn mercader, en todo lo que con su ingenio puede entender por reglas, no se pudo escusar, ninguna destas quatro partes que tiene. Porque viuen tan mesclados en sus contratos, mercaderes, cambiadores, que no basta ya al mercader caudaloso, mercar y vender, sino tambien cambiar para hallar en todas partes dineros de que tiene summa necessidad. Y en todo ello se mezclan tantas vsuras de todas suertes manifiestas, y dissimuladas, que conuino dar vna perfecta noticia de todos estos contratos, esto es de ventas, compras, cambios, y vsuras, al mercader y tratante, para que supiesse el camino derecho de su arte, y euitasse y declinasse los passos peligrosos della. Y como la medicina no se contenta con conseruar la salud, sino mostrar juntamente a cobrarla ya perdida, an si es necessario mostrar como se restituyra en su fuerça y vigor la consciencia del tratante, que enfermare en la execucion destos negocios, con dos mill excessos que | suelen cometerse. La enfeamedadenfermedad corporal consiste en la desproporcion de los humores, la espiritual en la trāsgressiontransgression, y quebrantamiento de la justicia, y en vn agrauiar al proximo con quien se trata, cuya medicina vnica es la restitucion. Por lo qual fue menester escriuiessemos el vltimo tratado della, para que no solo tuuiesse vn buen regimiento de salud en estos opusculos, sino tambien vna receutareceta de los xaraues, y purga que ha de tomar para salir de enfermedad quando en ella caiere. Y porque primero segun razon, se ha de entender la naturaleza de vn contrato y su equidad que el mal y defectos que suele a las vezes tener, fue conuenible orden, que el primero fuesse de mercaderes, y el segundo de cambios, do se muestra a tratar seguramente, y luego se siguiesse el de vsuras, do se descubren los vicios que se cometem, y en lo vltimo dcde restitucion, que es la destruicion de ellos y la correction, y el emendarse de los cometidos.

Tablas

Tabla de los Capitulos del tratado de la restitucion.